El 25 de junio tuve una llamada con Matt Barker, mi mentor. Le expliqué que la consultoría de software me drenaba y que me daba más energía ayudar a personas a construir negocios.
Y con él hice lo que se hace en una mentoría: trabajar. Concretamos mi oferta y mis acciones comerciales, sobre un plan de pasos que adapté a mi situación y fui ejecutando.
Así que si me preguntas qué es una mentoría, esa es mi respuesta corta: alguien que ya ha hecho lo que tú intentas hacer, mirando TU caso, ayudándote a decidir el siguiente paso y revisando cómo lo das.
La respuesta larga depende de a quién le preguntes. Casi todo lo que sale en Google habla de mentoría en empresas y universidades: recursos humanos, retención de talento, alumnos veteranos que guían a los nuevos. Está bien, pero si vendes tu conocimiento (o quieres empezar a hacerlo), la que te interesa es otra: la mentoría de negocio, donde lo que está en juego no es tu carrera, es tu facturación.
Aquí van las dos.
Qué es una mentoría, en una frase
Una mentoría es una relación en la que una persona con más experiencia en algo (el mentor) ayuda a otra que está empezando en eso mismo (el mentee, o mentorizado) a avanzar más rápido y con menos errores. En inglés se llama mentoring, y es lo mismo.
La palabra viene de Méntor, un personaje de la Odisea: según cuenta Wikipedia, la diosa Atenea toma su apariencia para guiar al joven Telémaco.
(o sea, que lo de pedir consejo a quien ya ha pasado por ahí tiene unos cuantos siglos)
Lo que la separa de otras formas de aprender: va de tu caso y no de un temario, se apoya en experiencia y no en teoría, y alguien revisa lo que haces (no solo lo que dices que vas a hacer).
Qué es un mentor (y qué no es)
Un mentor es quien guía la mentoría: una persona con experiencia real en lo que tú quieres conseguir, que la pone al servicio de tu caso. No es tu profesor, ni tu jefe, ni tu terapeuta.
Un buen mentor hace tres cosas:
→ te dice qué toca ahora (y qué puede esperar)
→ revisa lo que haces antes de que construyas encima
→ te dice lo que tú no ves
La tercera es la que más vale, y la que no te va a dar un curso ni un libro.
Lo que un mentor no hace es tu trabajo. Si alguien te promete que va a construir tu negocio por ti, eso no es una mentoría: es una agencia, y se paga y se mide de otra forma.
¿Y un coach? La versión corta: el coach te ayuda a encontrar tu respuesta con preguntas; el mentor te cuenta la suya porque ya estuvo donde tú estás. La larga está en la diferencia entre coach y mentor, y lo que hace un business coach, en otro artículo.
Tipos de mentoría
Las listas que vas a encontrar por ahí se parecen mucho entre sí. Estos son los tipos que más se repiten:
→ tradicional: una persona con experiencia y otra que empieza, uno a uno
→ entre pares: dos personas del mismo nivel que se ayudan mutuamente
→ inversa: el que llega enseña al veterano (casi siempre, algo de tecnología)
→ grupal: un mentor con varios mentees a la vez
→ express o flash: una sola conversación, sobre un solo tema
Y según quién la organiza, puede ser formal (un programa de una empresa o una universidad) o informal (la acuerdan mentor y mentee entre ellos).
Y luego está la que casi ninguna lista menciona, que es la que te importa si vendes lo que sabes: la mentoría de negocio. También la vas a ver como mentoría para emprendedores o mentoría empresarial (aunque esta última se usa mucho para los programas internos de las empresas). Suele ser uno a uno, dura meses y tiene un objetivo muy poco poético: que tu negocio venda.
Cómo funciona una mentoría
Da igual el tipo: una mentoría que funciona sigue más o menos el mismo ciclo.
- Diagnóstico. Dónde estás, a dónde quieres llegar y qué te está frenando.
- Foco. Se elige UNA cosa que resolver ahora, no cinco.
- Acción. La haces tú, entre sesiones.
- Revisión. El mentor mira lo que has hecho y te dice qué ajustar.
- Siguiente paso. Y vuelta a empezar.
¿En números?
Te pongo el mío de ejemplo, no para vendértelo, sino para que veas cómo es una de verdad: cuatro sesiones privadas al mes de 45 a 60 minutos, Slack privado y microllamadas entre sesiones, y revisión de las ofertas, los mensajes y los materiales que preparas. Tú trabajas una acción, yo reviso, te doy orientación y pasamos al siguiente punto. Sin permanencia mínima.
Y la parte que nadie pone en la portada: por tu lado, entre 6 y 10 horas a la semana de trabajo. Una mentoría no avanza en las sesiones; avanza entre ellas.
Para qué sirve una mentoría (y en qué se diferencia de un curso)
Un curso te da el mismo temario que a otras mil personas y te deja solo aplicándolo. Una mentoría parte de tu caso, y alguien revisa lo que haces con él.
Un curso es un libro de recetas. Una mentoría es tener al lado a alguien que ya ha hecho ese plato muchas veces y te dice que bajes el fuego antes de que se queme.
Lo que te da una mentoría, bien hecha:
→ decides más rápido, porque no improvisas cada paso
→ te equivocas más barato, porque alguien revisa antes de que construyas encima
→ tienes foco: una cosa cada vez, hasta dejarla resuelta
Lo que combato tiene nombre: improvisar el camino. Y lo que propongo en su lugar, también: un playbook acompañado. En latín y para todos los públicos: un camino concreto, basado en experiencia real, con alguien que te ayuda a ejecutarlo y a corregirlo.
Mentoría de negocio: cuando te juegas tu facturación
Aquí está la diferencia que no vas a leer en las páginas de recursos humanos.
En una empresa, la mentoría la paga la empresa y el objetivo es tu desarrollo profesional. La APD lo dice tal cual: su propósito "no es alcanzar una meta determinada, sino ayudar al desarrollo profesional general para afrontar el futuro".
En una mentoría de negocio es justo al revés. La pagas tú, de tu bolsillo, y la meta está muy determinada: una oferta que se entienda, un precio justo y tus primeros clientes pagando por ella (de cómo conseguirlos va este otro artículo).
Eso cambia tres cosas:
→ qué se mide: ofertas presentadas, conversaciones y ventas
→ qué le pides al mentor: que haya vendido algo parecido a lo que tú quieres vender
→ qué pasa si no funciona: lo notas en tu cuenta del banco, no en tu evaluación anual
Yo tardé en entenderlo. Pasé siete años con startups (más de ocho, y ninguna salió adelante) construyendo primero y dejando para después cómo venderlo. Lo que me ayudó a pasar de querer una consultoría a tener una con oferta, clientes e ingresos fue lo contrario: trabajar acompañado, con un plan de pasos para sacar el negocio al mercado y probarlo.
¿Cómo eliges un mentor de negocio?
Pregúntale qué ha hecho, con qué cifras y en qué contexto, y fíjate en si te cuenta la letra pequeña sin que se la pidas. La mía, por ejemplo: mi caso de éxito más claro es de mi consultoría anterior, con un negocio que ya funcionaba, y con quienes empiezan desde la idea estoy acompañando ahora a mis primeros clientes. Y desconfía de quien te garantice facturación: nadie puede conseguir los ingresos por ti.
Si eres consultor, coach o formador y quieres crear tu negocio desde la idea hasta tus primeros clientes, eso es lo que hago en mi acompañamiento 1:1. Y si lo que quieres es ser tú el mentor y cobrar por ello, la pregunta cambia: ya no es qué es una mentoría, es cómo la conviertes en un programa que alguien quiera pagar. Eso también lo trabajamos en el acompañamiento.
Cuándo una mentoría no es lo que necesitas
Y no, no es para todo el mundo.
Si lo que te falta es aprender la profesión que quieres vender, el paso previo es un curso (o años de trabajo): una mentoría de negocio te ayuda a vender lo que ya sabes, no a saberlo. Si buscas que alguien lo haga por ti, tampoco.
Y si necesitas tener las ventas aseguradas antes de empezar, ninguna mentoría honesta te las va a dar.
Para todo lo demás, haz lo que hice yo el 25 de junio: cuéntale a alguien que ya ha hecho el camino qué te drena y qué te da energía.
¿A quién se lo vas a contar tú?
Preguntas frecuentes
¿Qué es una mentoría y para qué sirve?
Una mentoría es una relación en la que alguien con experiencia en lo que tú quieres hacer te guía, revisa lo que haces y te ayuda a decidir el siguiente paso. Sirve para avanzar más rápido y equivocarte menos, porque se trabaja sobre tu caso y no sobre un temario general.
¿Cómo se hace una mentoría?
Con un ciclo que se repite: diagnóstico de dónde estás, una sola prioridad para ahora, acción por tu parte entre sesiones, revisión del mentor y siguiente paso. Las sesiones sirven para decidir y revisar; el trabajo se hace entre una y otra.
¿Cuál es la diferencia entre un mentor y un profesor?
Un profesor enseña un temario, el mismo para todos, y comprueba si lo has aprendido. Un mentor parte de tu caso, comparte lo que le funcionó (y lo que no) cuando estuvo en tu lugar y revisa lo que haces con ello. El profesor te enseña; el mentor te acompaña mientras lo aplicas.
¿Cuánto cuesta una mentoría?
Depende de quién la organiza. En los programas de empresas y universidades normalmente no la pagas tú: la cubre la organización, o el mentor es voluntario. En una mentoría de negocio la pagas tú, y el precio cambia mucho según el formato: sesiones sueltas, un programa cerrado o una suscripción mensual con revisión entre sesiones. Compara lo que incluye cada una, no solo la cifra.
¿Cuánto dura una mentoría?
Desde una sola conversación (la mentoría express) hasta meses o años. En la mía, tu oferta publicada en LinkedIn en 30 días y tu primer cliente en menos de 90, si completas esos 90 días y haces cada semana tu parte (publicar, abrir conversaciones y hacer tus llamadas de venta). No hay permanencia mínima.
¿Qué es una mentoría para emprendedores?
Es una mentoría de negocio para quien está creando o arrancando su empresa: se trabajan la oferta, el precio, la salida al mercado y los primeros clientes, con alguien que ya lo ha hecho. Si vendes tu conocimiento como consultor, coach o formador y quieres hacerlo acompañado, puedes solicitar tu plaza.